¡El XXXVII Festival Sierra Musical ha terminado felizmente!

Sierra Musical ha clausurado su edición 2020, que se presentaba con muchas incertidumbres, y afianza su prestigio al superar todas las dificultades. Ha celebrado nueve, de los diez conciertos programados por la Sierra de Guadarrama. Del 18 de julio al 30 de agosto, Alpedrete, Cercedilla, Guadarrama, Los Molinos, Moralzarzal y Navacerrada han sido las sedes de una actividad cultural de primer nivel, que ya cumple treinta y siete años ininterrumpidos. El concierto de Mataelpino pospuesto, se celebrará en cuanto sea posible.

Cuando una mayoría de programadores no se aventuraban, Sierra Musical decidió apostar por resistir, y ha merecido la pena. Hemos demostrado que, siguiendo todos los protocolos y medidas sanitarias aconsejadas, es posible organizar conciertos; y que para muchas personas la necesidad de la música en directo se impone a los miedos. Dejamos el camino abierto.

Los aforos estuvieron muy limitados, pero se llenaron los auditorios como estábamos acostumbrados. El público, con el máximo respeto, se adaptó de manera ejemplar a las circunstancias. Este Festival se recordará por la gran colaboración entre Asociación, municipios, músicos, y participantes. Se ha generado una cohesión que ha podido con las dificultades y ha abierto nuevos caminos, que ya se quedarán con nosotros: la difusión en streaming (los dos conciertos de Alpedrete) y trasmisión por Radio Cercedilla del concierto de flauta, viola y guitarra. Gracias a los concejales de cultura que han estado muy cerca y nos han dado fuerzas.

Se recordará por el merecido aplauso a la impresionante interpretación de los treinta músicos que conformaron la programación. Programación con un fuerte componente espiritual y simbólico, diseñada por Daniel del Pino, que quiso “Celebrar el resurgir del arte y el artista”: conmemoró a Beethoven en Guadarrama; recordó a los amigos fallecidos en Alpedrete y Los Molinos; de nuevo en Guadarrama recordó a los artistas que nos dejaron; dejó momentos de gran calidad artística y enorme sensibilidad musical en Navacerrada y Cercedilla, y resonó en el cielo de la Plaza de Toros de Moralzarzal, para recordarnos que la música en directo no tiene sustituto y la música de cámara nos da esos momentos de paz y emoción que tanto necesitamos.

GRACIAS A TODOS LOS QUE HABÉIS FORMADO PARTE DEL ÉXITO